Transcazorlensis

Etapa 1: La Iruela – La Bolera

 

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Detalles técnicos

Dificultad: Media
Reversibilidad: No recomendado en su último tramo, pues implicaría empujar la bicicleta por un camino estrecho, con piedras y en mal estado para salvar un desnivel de 800 metros. Esto se puede evitar optando por la ruta alternativa en caso de que quisierais realizar la ruta en sentido contrario.
Agua: A lo largo de la ruta hay numerosos puntos donde abastecerse
Avituallamiento: Exceptuando el hotel casi al comienzo de la etapa, no encontraremos quioscos ni poblaciones en toda la etapa
Escape: Hasta el kilómetro 20: vuelta a La Iruela. Toda vez pasamos Puerto Lorente, si tuviéramos que buscar una salida rápida lo más conveniente es bajar el valle del Guadalquivir hasta el Puente de Las Herrerías, donde hay un camping.

Presentación de la etapa

Esta ruta discurre por el corazón de la Sierra de Cazorla, uno de las tres grandes sierras que conforman el parque, acariciando las faldas de picos emblemáticos como el Gilillo o el Picón del Guante. Nos asomaremos a los impresionantes tajos de El Chorro, pasaremos junto a las fuentes del gran Guadalquivir, subiremos a la cumbre del pico Cabañas, sin olvidar una foto junto al enorme pino de las Tres Cruces o el descenso vertiginoso del Barranco del Vidrio hacia El Hornico, con preciosas vistas sobre las aguas del embalse de La Bolera, en la Sierra del Pozo, ya con panorámicas hacia el cañón del Guadalentín y las áridas tierras de Baza, con Sierra Nevada como perfil en el horizonte.

La dificultad es variada, con una subida mantenida de 20 kilómetros hasta Puerto Lorente. Tenemos también un tramo de empujar a la bici (a no ser que seas un superhombre o una supermujer), muy corto (15 «minutillos») hasta la cumbre del Cabañas, para comenzar allí un descenso bastante técnico pero muy divertido, con la mirada puesta a las magníficas vistas sobre el pantano, que marcan el fin de la etapa.

Km. 0 – Inicio de etapa: desvío a La Iruela (880 mts.)

Desvío a la Iruela

Comienzo de etapa: desvío a La Iruela

Comenzamos la travesía con La Iruela como nuestro punto de partida. Este localidad cercana a Cazorla es idónea para entrar en la sierra. Su castillo de presunto origen templario marcará el comienzo de unos días en los que discurriremos por parajes de gran belleza. La Iruela, al igual que Cazorla, mira desde el límite del parque hacia los campos de olivos de la provincia de Jaén, como si de pueblos portuarios se tratase, frente al mar de aceite, salvaguardando la entrada al tesoro natural que vamos a empezar a desentrañar con nuestras primeras rodadas. El desvío se encuentra pasada la población de Cazorla, en dirección a La Iruela, siguiendo la carretera A-319, justo en su kilómetro 16. Veréis un cartel que indica «La Iruela 1», así como otro que señala «centro urbano» un poco más a la derecha. ¡No tiene pérdida, así que no empezéis con mala pedalada la Transcazorlensis!

Km. 0.7 – La Iruela

Sierra Mágina

Sierra Mágina

La carretera describe luego una curva amplia a la izquierda que nos llevará hasta el corazón de la población. Una vez en ella debemos estar atentos, pues cuando estemos en una calle recta, pasado un pequeño parque a nuestra derecha, surge el desvío de El Chorro a la derecha, en una curva ascendente. Veréis indicaciones, son las mismas que las del Hotel Riogazas o el Santuario de la Virgen de la Cabeza (aunque este último lo dejaremos a la izquierda poco después). A lo largo del trazado podréis disfrutar de magníficas vistas a Sierra Mágina, otro parque natural, bastante menor y más inhóspito, con fuertes pendientes pero digno de ser visitado (lo dice uno que es amante de estas sierras). El trazado que seguimos no reviste de rampas duras antes de llegar a Puerto Lorente, ya en el km. 20, y discurre por una zona boscosa, con fuertes desniveles al oeste (vuestra derecha) y las cumbres al este, con el Gilillo como el más emblemático (1.848 mts.), siendo el pico más alto de la Sierra de Cazorla propiamente dicha. Es muy recomendable su ascensión para los amantes del senderismo, pues las veredas son antiguos caminos de herradura que dan acceso a los lugares más recónditos de estas montañas. El parque está cuajado de estos viejos caminos que conectaban cortijos, pastos y poblaciones. Tranquilos, tenemos reservado uno en este mismo día, y serán numerosas las ocasiones para optar por ellos en otras etapas.

Km. 12 – El Chorro

Tajos de El Chorro

Tajos de El Chorro

En aproximadamente unos 11 kilómetros desde el comienzo de la ruta llegaremos, ya por pista, a la casa forestal de El Chorro, donde hay una fuente en la que abastecerse. Sólo un kilómetro después se alcanza un cruce que nos llevaría a Quesada. Este es un buen lugar donde pararse a disfrutar del vuelo de las rapaces en el observatorio de aves que se encuentra al borde de los impresionantes tajos de El Chorro. Mucho cuidado con asomaros más de la cuenta. Nuestra ruta continúa por la pista de la izquierda, buscando el puerto que nos adentre definitivamente en la sierra. En todo el recorrido habréis podido comprobar que no hay problema en abastecer de agua en las fuentes que salpican la ribera del camino (como la de Los Tejuelos en el km. 13 aprox).

Km. 20 – Puerto Lorente (1.566 mts.)

Puerto Lorente

Rafa llega a Puerto Lorente

Llegamos aquí a uno de los primeros puertos de la etapa del día. Sin ser un puerto demasiado evidente (exceptuando las rampas previas), es el paso de entrada a la orografía  que preside el valle del Guadalquivir. Ya desde aquí podemos disfrutar de vistas sobre el valle y el Gilillo al fondo a la izquierda. Ahora es más evidente la masa forestal, presta a devorarnos, y nosotros, a dejarnos engullir. A unos dos kilómetros, ya en bajada tenemos otra fuente, la del Prado de las Ubillas, por lo que el refrigerio está asegurado. En el kilómetro 24 se encuentra un cruce que, tomado a izquierda, nos bajaría por todo el valle. Nosotros vamos a continuar a la derecha.

Km. 24.2 – Nacimiento del Guadalquivir

Cerrada del nacimiento del Guadalquivir

Cerrada del nacimiento del Guadalquivir

En este insulso (porque lo es) punto nace el río Guadalquivir. A no ser que sea época de lluvias, difícilmente veréis agua. En cualquier caso, es un punto geográfico importante, pues marca el inicio de uno de los ríos más grandes de España y el más importante de Andalucía. En unos 200 mts. más llegaremos a la reconfortante Cañada de las Fuentes, donde podemos descansar y repostar en esta agradable área recreativa.

Aguilón del Loco

Aguilón del Loco (en el límite derecho)

Dejaremos en una pronunciada curva a la izquierda la cañada a nuestra espalda, rincón relevante esta cañada pues alberga algunos de los tejos más viejos del parque (con más de mil años según dicen). Veréis en una pista que surge poco después a la derecha, con un cartel indicativo. Desde aquí se vislumbra el collado del Poyo de las Palomas, que nos acerca a cumbres como la del Aguilón del Loco y a otros valles que, ya hacia el sur, guardan caminos para otra ocasión.

Km. 28.5 – Pino de las Tres Cruces

Una sombra singular

Una sombra singular

Siguiendo por la pista, en breve comenzaremos a ascender , y no dejaremos de hacerlo hasta alcanzar el próximo puerto. Antes alcanzaremos el Pino de las Tres Cruces, un magnífico ejemplar de pino laricio que debe su nombre no se sabe si por estar en el cruce de tres caminos, por la forma de cruz de sus ramas o por las marcas despiadadas sobre su corteza. No deja de ser una criatura viviente digna de admirar que nos brinda una sombra en esta subida que aún no acaba.

El Cabañas, al fondo

El Cabañas, al fondo

Continuamos pedaleando, vislumbrando a lo lejos las cumbres del Cabañas, que no tardaremos en alcanzar. ¡Ánimo! Tenéis la Loma de Gualay a vuestra izquierda en este continuado ascenso por la pista, con los picos del Cerro Catar o el mismo Cabañas despuntando sus dientes calizos sobre la espesura.

Km. 32.7 – Puerto Llano (1.802 mts.) y hombro del Pico Cabañas (1.900 mts.)

Subiendo al Cabañas

Subiendo al Cabañas… como se pueda

Ya estáis en el puerto. Se abren aquí llanos y navas que invitan a dejar la bicicleta aparcada y pasar la tarde tumbado sobre la fresca hierba. Un lugar agradable, pero no es para vosotros, porque ahora toca la prueba de acero. En este punto, si creemos que no estamos preparados para la bajada que proponemos (seguid leyendo para haceros una idea), tenemos la opción alternativa de continuar la pista, llegar a la carretera, y alcanzar la población de Pozo Alcón, donde fijar el fin de etapa en esta localidad con facilidades de alojamiento y avituallamiento. Describimos esta alternativa como un apéndice a esta etapa.

Doscientos metros pasado el puerto, a nuestra izquierda, surge el carril que asciende hasta la cumbre del pico Cabañas. ¡Premio para el que llegue arriba sin desmontar!  El carril dificulta la tracción en algunos tramos, por lo arenoso de su constitución y la fuerte pendiente. No desaniméis porque son sólo unos minutos y 100 metros de desnivel empujando la bicicleta en el peor de los casos y en breve podréis tener la garantía de haber alcanzado el punto más alto de la jornada. Venga, campeones.

El pico Cabañas

El pico Cabañas

Llegaréis a un cruce muy indefinido, atención, porque es aquí donde iniciamos el descenso por uno de esos caminos de herradura que ya os adelantábamos. Guiaos por el track, pero surge justo en el cambio de rasante, cuando el camino que sube al cabañas gira a la izquierda. Es un buen momento para dejar la bicicleta a un lado y acercarse al vértice geodésico y la caseta de vigilancia. Vuestras piernas os lo agradecerán y podréis añadir al bolsillo una cumbre de 2.026 metros.

Km. 34.8 – Prado Redondo

Un descenso de casi mil metros nos pondrá a prueba

Un descenso de casi mil metros nos pondrá a prueba

Comienza la parte más divertida de la etapa. Ajustad el sillín, asegurad que los frenos funcionan y que los bultos se encuentren bien afianzados a la bicicleta. Más vale que tengáis buena suspensión si no queréis dejar los músculos como el flan. Empezamos un descenso por un camino estrecho plagado de piedras que nos obligan a mantener la atención en todo momento. Llegamos en 30 metros de fuerte desnivel a Prado Redondo, donde se suaviza el descenso atravesando estas bonitas navas. No tardaremos en cambiar de vertiente (un kilómetro más o menos desde el inicio del descenso) y pasaremos a mirar hacia el Pantano de la Bolera, nuestro fin de etapa. Pero todavía tenemos que bajar, ni más ni menos, 800 metros de desnivel. «Ahí es ná».

 

Mirando ya hacia el pantano

Mirando ya hacia el pantano

Km. 37.7 – Fuente del Artesón

Fuente del Artesón

Fuente del Artesón

Poco después del kilómetros 37 alcanzamos una pista, que nos llevará, ahora de rodando más cómodos, hasta la Fuente del Artesón, donde podremos abastecernos por última vez antes de llegar abajo. Este es otro buen lugar para descansar antes de continuar la bajada por el barranco de la Osa y luego por el del Vidrio.

Una vez hemos acabado con los pistachos y los orejones, llevando con nosotros siempre cualquier residuo (mariquita el que no lo haga así porque se quita peso y ensucia estos bellos lugares), seguiremos por la suave pista hasta alcanzar el Collado del Aire (km. 38.3). A 100 metros del collado surge a la izquierda una pista, que en breve se vuelve otro camino de herradura en no muy buen estado. Nosotros no somos muchos, pero somos machos, así que sin miedo continuamos la bajada ya metidos en el barranco de la Osa. Este barranco lo abandonamos en breve (km 41.2) para, pasando por un pequeño collado a 1.358 mts.) volvernos hacia el barranco del Vidrio.

Km 43.6 – Casa Forestal y Albergue de El Hornico

Desde el collado anterior seguimos por el camino de herradura perdiendo otros 300 metros de desnivel, hasta alcanzar la Casa Forestal y Albergue de El Hornico. En este punto «volvemos a la civilización», alcanzando una amplia pista, muy cerca ya de las aguas del pantano.

Km.46 – Fin de etapa: pantano de La Bolera

Seguimos la pista hasta llegar a la carretera. Girando a la derecha y en medio kilómetro llegamos al final de esta, esperamos, inolvidable jornada. Si en lugar de ir a la derecha seguís a la izquierda, en 200 metros llegaréis a la presa del pantano, digna de visitar como colofón del día. En el camping o en en algunos de los alojamientos rurales cercanos (ver nuestra sección de alojamientos) podremos pasar la noche, en preparación para la espectacular tapa de mañana, donde nos espera el impresionante valle del Guadalentín y los inhóspitos Campos de Hernán Perea… entre otras cosas.

Alternativa a la subida al Cabañas y el descenso del barranco del Vidrio: Bajada a Pozo Alcón

En el Puerto Llano seguimos rodando sobre la pista que, tras 17 kilómetros de cómoda bajada, nos deja en la carretera que viene del puerto de Tíscar. Esta carretera de sinuosas curvas sigue en bajada durante unos 6 kilómetros más, momento en que nos incorporaremos a la A-315 para, ya con escaso desnivel, alcanzar la población de Pozo Alcón en menos de dos kilómetros más. Esta es una opción muy interesante para cerrar la etapa, pues esta localidad es un buen lugar para alojarse y abastecerse (hoteles rurales y supermercado).

Para poder continuar con las indicaciones de la siguiente etapa, deberemos recorrer 7 kilómetros de suave ascenso por asfalto, en dirección al embalse de La Bolera (por la carretera A-326). Una vez alcanzado el camping ya podéis seguir las indicaciones del track de la segunda etapa.

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