Transcazorlensis

Etapa 2: La Bolera – Don Domingo



Detalles técnicos

Dificultad: Media. La mayor dificultad aparece en el ascenso desde las colas del pantano de La Bolera, por vereda clara pero empinada. El resto es por pista cómoda, en general.
Reversibilidad: Posible al cien por cien.
Agua: Una vez que entramos en los Campos de Hernán Perea (km. 34.6), nuestro último punto de agua es en el refugio de Rambla Seca, el cual puede sufrir cierto estiaje a finales del verano. Antes de eso son numerosos los puntos de agua donde podremos repostar sin problemas.
Avituallamiento: En ningún punto a lo largo de la etapa. Deberemos ir bien provistos de comida desde el comienzo hasta el final, donde en Don Domingo podemos reponer fuerzas y pasar la noche en el hotel-albergue.

Presentación de la etapa

La pista junto al pantano

La pista junto al pantano

Estamos ante una de las etapas más bonitas de toda la Transcazorlensis. A lo largo de sus 54 kilómetros podremos disfrutar de cambios dramáticos en el paisaje, pasando de los llanos a los abruptos valles; de los frondosos bosques a los páramos infinitos. El Guadalentín nos sobrecogerá con su belleza excavada en la caliza y nos guiará hasta acercarnos a las puertas de los Campos de Hernán Perea, un lugar de solitarios caminos y horizonte lejano. Llegaremos así hasta casi la cabecera del arroyo del Muso, donde las aldeas salpican el trazado. Pero esto es adelantar la pintoresca etapa siguiente. No os engaño si os digo que esta etapa es, sin duda, mi favorita.

Km. 0 – Embalse de La Bolera

Desvío a El Hornico

Desvío a El Hornico

Abandonamos el camping en dirección Norte para, 300 metros después, tomar la pista por la que llegamos ayer (a no ser que optáramos por la alternativa por Pozo Alcón) y volver a alcanzar el desvío hacia la casa forestal de El Hornico. En esta ocasión no vamos a ir hacia ella, sino que continuaremos por esta pista, de desnivel muy moderado, que discurre buscando las colas del pantano. De esta forma, y siguiendo prácticamente la curva de nivel, llegaremos en unos 6 kilómetros al desvío hacia el Guazalamanco. Un lugar de gran belleza si optamos por darnos un baño en sus pozas cristalinas, con una pista que sube en dirección al pico Cabañas, pero sin alcanzarlo. Este río siempre lleva agua, incluso en verano, y es una opción interesante si queremos hacer un alto en el camino (aunque todavía queda mucho por pedalear).

Desvío al Guazalamanco

Desvío al Guazalamanco

Km. 7 – Cortijo Picón del Molinillo

Sobre el río Guadalentín

Sobre el río Guadalentín

Tras cruzar sobre el río Guazalamanco sobre el puente de piedra, el carril parece finalizar en una cortijada, la del Picón del Molinillo, donde encontraremos fuertes evidencias de la actividad ganadera de la zona. Ahora seguiremos un camino más estrecho, que se corresponde con la «Cañada del Mesto». Esta cañada, como se describe más adelante, no la abandonaremos hasta alcanzar de nuevo un carril mucho más arriba (por el kilómetro 11). Seguiremos, pues, esta cañada que, en descenso, no llevará hasta las colas del pantano y allí donde el Guadalentín vuelve a fluir alimentando a éste. Atravesaremos sobre sus aguas gracias a un estrecho puente (el de la foto).

En las colas de La Bolera

En las colas de La Bolera

Es un bonito paraje donde, también aquí, se invita al baño si la ocasión lo merece dada la proximidad de la orilla. Es importante no olvidar cerrar las cancelas que vayamos encontrando, pues de otra forma facilitaríamos el paso de ganado de unas fincas a otras, para descontento de los ganaderos del lugar.

Nos despedimos de las aguas turquesas para seguir una empinada y mantenida vereda que supone la parte más exigente de la etapa, de esta forma iremos dejando abajo a nuestra izquierda el río Guadalentín, que discurre ya encajonado muchos metros más abajo. A la derecha nos flanquearán los tajos del Torcal del Lobo, y es que el camino discurre por una repisa natural entre escarpados desniveles que hacen de la travesía toda una delicia paisajística.

Ahora hay que apretar

Ahora hay que apretar

Km. 11.3 Puntal de Ana María

Llegando al Puntal de Ana María bajo los Torcales del Lobo

Llegando al Puntal de Ana María bajo los Torcales del Lobo

Vamos ganando altura, con el río Guadalentín a nuestra izquierda marcando un cañón profundo. Llegamos así por un camino un poco más ancho hasta el Puntal de Ana María, donde existe un panel informativo acerca de las ruinas de este cortijo ubicado en tan singular paraje. Unos cien metros más adelante alcanzamos la casa forestal del Raso del Peral, muy renovada, que marca el comienzo de una ligera pero anhelada bajada siguiendo, ahora sí, un carril en mejor estado.

En este descenso pasaremos junto a un chalet bien pertrechado, con la espectacular desembocadura del río Tornillos de Gualay que llega, encajonado y vertical, a fundir sus aguas con las del Guadalentín.

Sobre el Guadalentín

Sobre el Guadalentín

 Km. 16 – Vado Carretas

Vadeando el río

Vadeando el río

Seguimos el descenso en un entorno de encinas y quejigos buscando toparnos de nuevo con las aguas del río que ha creado este precioso valle, el Guadalentín. Y lo haremos literalmente, pues alcanzamos, en el paraje conocido como Vado Carretas, un tramo donde el carril discurre bajo sus aguas, en un vado de cemento que cruzaremos con cuidado para no caer debido a su escurridizo fondo. Tenemos la posibilidad, en este punto, de optar por dos trazados: uno es el que os indicamos a continuación y otro es el que sube a la izquierda, que nos permitirá pasar por el pintoresco Estrecho de Perales. No existe mucha diferencia entre ambos, si bien os recomendamos nuestro trazado pues así disfrutaremos más tiempo de ciclar junto a aguas cristalinas.

Bosque mediterráneo

Bosque mediterráneo

Cerca del cruce (veréis las indicaciones del GR 247) existe una pequeña fuente, llamada «de la Teja». Podéis obtener la localización exacta en los waypoints que os facilitamos. Se halla oculta entre los arbustos fluviales, a la izquierda del carril izquierdo un poco más arriba del cruce, allí donde se abre el arroyo de San Pedro.

Tras repostar continuaremos por el carril de la derecha, que discurre junto al río principal, por un camino bien metido en el valle.  El bosque mediterráneo está aquí muy presente, lo que nos indica el buen estado de conservación del entorno natural por esta zona.

Km. 20 – Cortijo del Barranco del Guadalentín

Cortijo del Barranco del Guadalentín

Cortijo del Barranco del Guadalentín

Este carril que va ascendiendo solidariamente con el río nos regalará rincones de gran belleza. Alguno de ellos llevan a imaginar tiempos pasados, como el Cortijo del Barranco del Guadalentín, ahora en ruinas, pero cuyo tamaño y escalinata nos hacen pensar en el privilegiado entorno del que disfrutarían sus habitantes años atrás. Merece un alto en el camino y evocar esas épocas entre estas desoladas piedras.

No dejaremos el cortijo para mantener nuestro incansable pedalear hasta otra de las rampas más duras de la etapa poco más de un kilómetro después. De esta forma nos despedimos del que ha sido nuestro compañero durante más de 20 kilómetros: el Guadalentín y su inolvidable valle. Esta despedida es dura, sobre todo por el ascenso empinado hasta superar 200 metros de desnivel que nos dejarán en el cruce con una pista amplia, nuestro camino hacia los Campos de Hernán Perea.

Km. 23 – Refugio de Fuente Acero

Fuente Acero

Fuente Acero

Podéis observar que el track gira a la izquierda y luego regresa para continuar por la derecha. Es para marcar la ubicación del refugio de Fuente Acero, donde podemos pernoctar gracias a la rehabilitación de la casa en refugio dentro del plan de adecuación del GR-247. Este refugio se encuentra en otro paraje que invita al descanso. Existe una fuente que da nombre al lugar a poco más de 100 metros y continuáis el camino a la izquierda de las ruinas que encontráis de frente del refugio.

Dejaremos el refugio/caserío para regresar por donde vinimos, alcanzando de nuevo el cruce y continuando, en esta ocasión, de frente. Esta pista no tiene pérdida, y supondrá una larga subida hasta llegar al control de Rambla Seca, que marca la entrada a los Campos de Hernán Perea. Antes de eso, en el kilómetro 27, nos encontramos el cruce del Collado de Fuente Bermejo. El carril que sale a la izquierda es muy recomendable, pues en una continua bajada nos llevará a uno de los rincones más bellos de este parque: las Lagunas de Valdeazores. No obstante, esta opción se sale de la ruta que os proponemos y suponen bastante kilómetros y desnivel, por lo que os recomendamos realizarla sólo si seguís una planificación diferente a la que marcan las etapas de la Transcazorlensis.

Pino Felix Rodríguez de la Fuente

Pino Felix Rodríguez de la Fuente

En el kilómetro 30 pasaremos por otro collado, el de La Zarza. En ese punto tenemos un magnífico ejemplar de pino salgareño, el pino de Felix Rodríguez de la Fuente. Con sus 24 metros de altura es como un estandarte en el paraje donde el naturalista grabó algunos de sus más conocidos documentales.

Nava de la Higuera, preludio de "los campos"

Nava de la Higuera, preludio de «los campos»

Nuestra ruta no abandona la pista principal, de larga subida hasta aproximadamente el Collado del Cerecino (en el kilómetro 30.5). A partir de aquí entramos en la Nava de la Hoguera y la orografía del terreno, más llano y de navas amplias, ya nos indican que estamos alcanzando el cambio radical del paisaje que encontraremos más arriba.

Km. 34.5 – Control de Rambla Seca

Control de Rambla Seca

Control de Rambla Seca

Estamos en la entrada al mundo desolado de los Campos de Hernán Perea. De esta altiplanicie a más de 1.600 metros de altitud y más de 5.000 hectáreas es la más extensa de España y son muchas las historias que se cuentan de ellos: origen de los árboles que sirvieron para la Armada Invencible, lugar donde en invierno se extravían hasta los pastores… Es, sin lugar a dudas, un paisaje muy original que contrasta con la tónica forestal del resto del parque. Para colmo, son perfectos para recorrerlos en bicicleta, pues su intrincada red de caminos nos darán acceso a sus secretos.

Fuente de Rambla Seca

Fuente de Rambla Seca

A unos doscientos metros del control (no olvidemos cerrar la puerta) alcanzamos el renovado refugio de Rambla Seca y, unos metros después, a la derecha, la fuente del mismo nombre. Esta fuente marca el final del barranco del Infierno que sube hasta la cumbre más alta del parque: el Pico Empanadas, con 2.106 metros. Lo que tenemos ahora son estas llanuras en altitud donde el cordero segureño es el aprovechamiento principal. Sigamos la ruta disfrutando de las amplias vistas, sintiéndonos ahora más pequeños.

DSCF6210Pedalearemos sin desniveles importantes ni grandes dificultades por el margen derecho de la altiplanicie. Veremos multitud de caminos se surgen por doquier, pero con el track y siguiendo el carril principal no tendremos mayor problema. Podríamos haber optado por continuar por el camino de la Cañada del Huéscar, que nos llevará a Don Domingo sin necesidad de ninguna ascensión, pero buscamos ya la última gran sorpresa de la etapa, digna de una trazado como el describimos a continuación.

Campos de Hernán Perea

Campos de Hernán Perea

Km. 43 – Refugio de Cañada Humosa

Refugio de Cañada Humosa

Refugio de Cañada Humosa

Abandonaremos nuestra incursión en los campos tomando dirección este, alcanzando el refugio de Cañada Humosa en una subida. El refugio está abierto y este no ha sido remodelado, por lo que conserva el aspecto que tienen el resto de refugios de la zona y el que tuvieron algunos de los que ahora han sido reformados. Dejando el refugio a nuestra izquierda, la pista sigue en ascenso durante algo más de un kilómetro.

Saliendo de los campos

Saliendo de los campos

Barranco de la Juan Fría

Barranco de la Juan Fría

La pista va tomando dirección noreste, pasando junto al cortijo de la Pinadilla, hasta que comienza a descender, a partir del kilómetro 46.5 aproximadamente, cuando superamos un pequeño collado. Entramos de esta forma en el barranco del arroyo de la Juan Fría. Deberéis estar muy atentos a los árboles que quedan en la ladera izquierda.

 Km. 50 – Pino Galapán

Pino Galapán

Pino Galapán

En el kilómetro 50 de la ruta, en esa ladera izquierda, veréis que se alza imponente un impresionante ejemplar de pino laricio que, con sus casi 40 metros, es uno de los gigantes de los bosques españoles (¡no nos cogía en la foto!). Este pino ronda los 420 años de edad (aunque existen viejos y retorcidos ejemplares de casi mil años en el parque) y es muy conocido por la población local, que le ha dedicado canciones y leyendas. Es más que recomendable dejar la bicicleta en el carril y cruzar el pequeño y seco arroyo para tocar a este ser vivo de magnífico porte. No es sino junto a su tronco que no seremos totalmente conscientes de su tamaño. Después de la foto nos despediremos del Galapán y rodaremos hacia nuestro ya inminente fin de ruta.

Km. 54 – Don Domingo

La recompensa merecida

La recompensa merecida

Dejaremos el barranco de la Juan Fría para superar un pequeño collado hacia el este y poco después volver a bajar, cruzando sobre un puente la Rambla de los Cuartos. Es por esta rambla que habríamos llegado en caso de no optar por visitar el Galapán, como indicamos anteriormente. Aquí es ya muy evidente la presencia humana por la multitud de carriles y tinadas. Una vez cruzada la Rambla sólo queda una pequeña subida de un kilómetro y medio hasta la aldea de Don Domingo, que marca el final de la etapa y donde podremos descansar en su bien equipado alojamiento turístico.

 

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