Transcazorlensis

Etapa 6: Montillana – La Iruela



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Detalles técnicos

Dificultad: Alta. Es una etapa larga, con fuertes desniveles y alguna bajada técnica. Reversibilidad: Es posible, si bien en algunos tramos tendremos que empujar la bicicleta. Agua: Multitud de puntos hasta el kilómetro 50, desde donde tendremos que aguantar prácticamente hasta el final con las reservas que llevemos encima. Avituallamiento: Complicado. Existen algunos puntos, como las instalaciones hosteleras de la presa (a poco de empezar), y el quiosco de la zona recreativa de Gil Cobo, si bien no está siempre abierto. Deberemos, por tanto, intentar llevar alimento para todo el día una vez superada la presa.

Presentación de la etapa

Preparaos para una bonita etapa

Preparaos para una bonita etapa

Estamos ante otra de las etapas más bonitas de toda la Transcazorlensis. En ella nos internaremos en la menos transitada y por ello más salvaje Sierra de las Villas. Esta sierra es la barrera que separa el olivar giennense del valle joven del Guadalquivir, en una orografía caprichosa que ha generado grandes tajos y sus consiguientes saltos de agua. Es una sierra de cerradas, riscos y cascadas. De hecho, en sus entrañas se encuentra el salto de agua más alto de Andalucía, el salto de la Osera. Aunque nuestra ruta no pasa por ahí, os sirve de excusa para volver. Es nuestra última etapa, pues alcanzaremos, al final, el punto de inicio de la primera etapa de un viaje cicloturista por este singular espacio protegido. Ánimo, viajero, que vamos a guiarte por las zonas bajas y altas de estas montañas, alejándonos de poblaciones y concurridas vías, para dejar sólo el trazado de nuestras ruedas. Esta etapa es la más larga de toda la ruta. Esto es debido a que, si bien existen un par de refugios intermedios en buen estado, arreglados como puntos de paso del GR-247, no es fácil encontrar establecimientos hosteleros en esta sierra. Tenemos la posibilidad de dividir la etapa, por tanto, si hacemos uso de alguno de estos refugios. El primero se encuentra en el kilómetro 31, y el segundo en el 44 aproximadamente. Podemos, por tanto, convertir esta etapa en dos de treinta y pico y cuarenta y pico o al revés. Debido a que el planteamiento de esta ruta incluye evitar el acarrear con equipamiento de pernocta (sacos de dormir y esterillos), lo más recomendable y si estamos fuertes es salir temprano y realizar esta etapa de una sola vez. Libertad para elegir…

Km 0 – Camping Montillana

Volveremos a la carretera para continuar en la dirección que traíamos. Podremos ver sin problema las majestuosa superficie de agua que cubre el amplio valle del Guadalquivir, que gira aquí para quedar estrangulado en el estrecho de El Tranco, lugar donde se ubica la presa. En una suave bajada alcanzaremos prestamente la presa.

Km 3 – Presa del Tranco

Esta presa, que terminó su construcción en 1944 tras 15 años de trabajos, está rodeada de pequeñas edificaciones que fueron en su origen el lugar donde se alojaban los trabajadores que levantaron el muro que retiene las aguas del río Guadalquivir, en un estrecho impresionante conocido en antaño como el paso del Tranco de Monzoque. Este estrecho marca además la divisoria entre Las Villas y Segura, y su vertiginoso precipicio era temido por lo que antes transitaban por el exiguo camino que lo atravesaba. Las aguas del tranco reposan sobre lo que fuera la no menos bella vega de Hornos y cuando hay estiaje es posible ver surgir entre las aguas el castillo del antiguo señorío de Bujaraiza, como un fantasma que trae consigo la memoria de las aldeas y cortijadas sumergidas. Atravesaremos el túnel y continuaremos por la carretera, que se mantiene en el margen derecho del angosto barranco. Abajo el Guadalquivir se vuelve tumultuoso, para volver a remansarse unos pocos kilómetros más abajo. Poco antes del kilómetro 9 alcanzaremos un amplio cruce que surge a nuestra izquierda y que tomaremos para descender hasta el lecho del río alcanzando la zona recreativa del Charco del Aceite.

Km 9.5 – Charco del Aceite

Charco del aceite

Charco del aceite

Este este un lugar para el reposo estival, pues sus remansadas aguas invitan al baño. Esta zona es habitual en los días de verano por los lugareños, y a allí un pequeño quiosco ofrece los convenientes refrigerios para hacer más llevaderos los días de calor. Se encuentra equipada con zona de aparcamiento, mesas y bancos de madera. Tras visitar la zona volveremos al puente que cruza sobre el río y nos deja a la entrada de un estrecho barranco, el del arroyo de María, pero que abandonaremos en apenas un kilómetro para comenzar con unos de los tramos más exigentes del día, una sucesión de curvas y contracurvas que nos permitirán salvar, no sin esfuerzo, más de trescientos metros de desnivel tras un zigzag continuo. Tras la primera curva a la izquierda encontramos una fuente. Encontraremos otra en la cabecera del arroyo de Martín, cuando la carretera hace un giro a la derecha para pasar de una vertiente a otra, aproximadamente cuatro kilómetros después de la primera. Y aún quedarán tres fuentes más antes de alcanzar la zona alta, allí donde nuestras piernas pueden descansar y la carretera desciende, por fin. Pero antes tendremos ocasión de disfrutar de las vistas desde el mirador del Tapadero, en el kilómetro 20.

Mirador

Mirador

Km 21 – Poyo de los Perros

Collado de los perros

Collado de los perros

Ahora la carretera discurre por la zona de menor pendiente entre dos fuertes desniveles: los tajos cimeros al este y los desfiladeros que acaban en el arroyo del Chillar al oeste. Esto nos permite disfrutar del paisaje característico de La Sierra de las Villas: su orografía abalconada con praderas dibujadas entre límites verticales. Tras la primera bajada, al girar en la parte más interna del circo que forma los tajos denominados «Iglesia de los Perros», encontraremos otra fuente. La carretera a partir de aquí no presenta grandes cambios de desnivel, por lo que se rueda alegremente y podemos disfrutar de estos singulares parajes. Casi en el kilómetro 30 llegamos a las Casas de Carrales, ubicadas en otro encajonado circo, aquí encontraremos la denominada «Fuente de las Rajas». Seguiremos pedaleando sin dificultad hasta adentrarnos en otro encajonamiento más, el de «El Hoyo» bajo las paredes inferiores de El Caballo de Torraso, pico recomendable por la ubicación estratégica del refugio que se haya en su cumbre. Esta sucesión de cerradas cabeceras de valles y circos crean umbríos microclimas que determinan la profusa vegetación de la zona, como habréis comprobado ya. A la salida del Hoyo nos tocará superar un pequeño desnivel que nos llevará hasta un collado donde, poco antes de él, encontraremos otra fuente junto a un cortijo y a unos metros la pista que lleva al Caballos de Torraso (un objetivo que dejaremos para otro día). Sin pena pero con alegría por el descenso pasaremos al paraje conocido como La Parra.

Km 31.5 – Refugio de La Parra

Refugio de La Parra

Refugio de La Parra

Tras una cerrada curva a la derecha surge un carril a la derecha que baja en unos cien metros de longitud hasta uno de los refugios comentados en la introducción de esta etapa. Es uno de los refugios habilitados para los que discurren por el GR-247. Como podréis comprobar en caso de visitarlo (pues la ruta continúa por la carretera) tiene el aspecto y equipamiento del resto de refugios rehabilitados: unas literas amplias y un mesa no menor. Vamos a seguir camino de uno de los rincones más bellos de esta sierra, otro arrinconamiento que alcanzaremos tras pasar por un estrecho de singular hermosura, muy próximos a las aguas del Aguascebas Grande, uno de los ríos principales de estas sierras.

Cerrada

Cerrada

Km 35.5 – Cueva del Peinero

Área recreativa de la Cueva del Peinero

Área recreativa de la Cueva del Peinero

Es ésta otra zona umbría, con equipamiento para disfrutar de un día de picnic. Justo tras el estrechamiento se encuentra a la izquierda el desvío al refugio de la Cueva del Peinero, otrora refugio abierto, pero ahora reformado y explotado como alojamiento rural. Podemos repostar agua en la fuente del lugar, sabedores de los trecientos metros de desnivel que tenemos que salvar hasta alcanzar la cota de 1.300 mts. Toca apretar y superar otro tramo de curvas oscilantes hasta el Poyo del Pinero. Desde ahí volvemos a descender rápidamente hacia la zona recreativa de Gil Cobo, en el paraje conocido como Los Rasos.

Km 41 – Área recreativa de Gil Cobo

Cerrada de Gil Cobo

Cerrada de Gil Cobo

Aquí podremos descansar y, de encontrar abierto el kiosco, tomar algún refrigerio más que merecido. Hay una fuente en el lugar, sii bien aún tenemos otras dos en los próximos 4 kilómetros. El arroyo del Gil Cobo, también conocido como Aguascebas de la Cueva de Agua, se precipita como más abajo en magníficos saltos de agua, como no puede ser de otra manera dada la forma de estas sierras.

Al poco de regresar al asfalto, tomaremos el desvío que sigue fiel al curso del río, para penetrar en una pequeña cerrada. A Menos de cien metros del desvío encontramos otra fuente. Rodamos, por fin, sobre pista y no volveremos a pisar el asfalto hasta el puerto de las Palomas, dentro de 25 kilómetros . A poco de pedalear junto al río, y cuando superamos el punto en el que la cerrada es más estrecha, alcanzamos una zona más amplia, donde el camino se divide así como las distintas vertientes del arroyo. El desvío de la izquierda nos llevaría hasta la base del pico más alto de la Sierra de las Cuatro Villa: El Blanquillo, con 1.830 mts. de altitud.

Nosotros tomaremos dirección sur, por el desvío de la derecha, para seguir en ascenso y encontrar, en una curva a la derecha, otra fuente. Poco después pasaremos junto al refugio de Majalserbal.

Km 45.8 – Refugio de Majalserbal

Refugio de Majalserbal

Refugio de Majalserbal

Es este otro refugio construido a partir de la rehabilitación parcial de un cortijo. Una opción más para aquellos que opten por no realizar la presente etapa en un solo día. Desde aquí nos queda poco más de un kilómetro para alcanzar la cota más alta de toda la etapa, a casi 1.600 mts. de altitud, con magníficas vistas hacia la vega olivarera giennense dada nuestra privilegiada posición. A partir de este momento rodaremos por una sucesión de cortijadas, navas y majadas de belleza singular. Es en el kilómetro 49.5 donde, en mitad de una bella nava y saliéndonos del camino, se encuentra el último punto de agua más próximo a nuestro trazado.

Zonas de altura

Zonas de altura

El camino no parece ganar ni perder altura y sigue con dirección generalmente sur. Estas altiplanicies se conocen como Los Rasos, nombre muy apropiado dada la escasa vegetación arbórea de la zona, lo cual no le quita atractivo a estos singulares parajes de altura.

Km 53.38 – Casa del Pardal

El cerro del Pardal, al fondo

El cerro del Pardal, al fondo

Rodando por Los Rasos divisaremos en la lejanía una cerro aislado, el Pardal (1.580 mts.), al que iremos en su búsqueda hasta alcanzar una cortijada del mismo nombre. Aquí la zona es amplia y la pista parece finalizar. Ésta se acerca hasta la vertiente que mira sobre el valle del Guadalquivir y describe algunos giros. Aquí debemos estar atentos al track que os facilitamos, si bien sabemos que el GR-247 tiene por aquí su trazado (aún no estaba señalizado ni arreglado cuando nosotros pasamos). De ser así no tendréis problema en salvar una pequeña subida, ya por vereda, y alcanzar por la parte derecha del valle el collado que hay un kilómetro más arriba.

Subiendo al collado

Subiendo al collado

Desde el collado iniciaremos una bajada técnica, donde es posible que tengáis que desmontar en ocasiones, pero en general practicable y divertida. Para aderezar el recorrido tendremos panorámicas espectaculares sobre el valle del Guadalquivir  y la sesación de rodar volando sobre el mismo por momentos. Un poco más abajo el deteriorado camino de herradura está en mejores condiciones y resulta más agradable el control de la bicicleta. Seguiremos con tendencia descendente, atentos al track ante cualquier duda para no desviarnos y acabar fuera de la ruta.

Km 58.4 – Casa forestal La Zarza

Bajada en un viejo bosque mediterráneo

Bajada en un viejo bosque mediterráneo

El camino de herradura desemboca en una pista más definida que al poco, siempre en dirección sur (hacia la derecha) nos lleva hasta la casa forestal La Zarza. Es un bonito lugar donde dejar enfriar los frenos y reposar los brazos.

Quedan por delante unos siete kilómetros de pista con tendencia descendente, pero en general con poco desnivel, que nos irán llevando cada vez más hacia el sur, ya sobre una bonita cuerda desde el paraje conocido como Las Albardas, tras rodear un pequeño cerro poco después de un desvío que ignoraremos a nuestra derecha.

Al seguir con pocas alturas relevantes a nuestro alrededor, podremos mantener siempre una buena visión de la sierra, pedaleando sabedores de que nos restan los últimos kilómetros de pista de la Transcazorlensis.

Km 65.2 – Puerto de las Palomas

Sobre la cuerda

Sobre la cuerda

Pasando el cerro del Mosco por su izquierda, la pista baja hasta enganchar con la carretera justo en el puerto de Las Palomas. Podemos continuar por ella, a la izquierda, hasta el Mirador del Paso del Aire, donde tomar las últimas fotos y despedirnos del valle del Guadalquivir y las entrañas del parque.

Mirador del paso del aire

Mirador del paso del aire

La carretera, volviendo sobre nuestros pasos, desciende rápidamente hacia Burunchel. Dada que ésta es una de las principales vías de acceso al parque natural, deberemos extremar la precaución pues compartiremos recorrido con tráfico continuo.

Km 70.7 – Burunchel

Alcanzamos así la primera población de la jornada, Burunchel, un pueblo que ya mira hacia la vega y donde existen múltiples opciones de alojamiento y hostelería. Es nuestro regreso a la civilización más evidente y ya sólo queda continuar durante otros siete kilómetros (de nuevo, aconsejamos precaución) hasta la Iruela.

Km. 77 – La Iruela

Divisaremos su castillo, que dicen templario, enriscado en una zona rocosa, como vigilante de la sierra. Llegamos de esta forma a la población donde iniciáramos, seis etapas atrás, nuestra aventura. Seguiremos rodando bajo la atalaya y continuaremos relajados y felices hasta el punto donde el cuentakilómetros marca 77 kilómetros de etapa y 333 de ruta. Enhorabuena, es el desvío hacia El Chorro y esta es la encrucijada donde se cierra la Transcazorlensis.

Atrás quedan días de esfuerzo, parajes inolvidables, sombrías y solanas, bosques y llanuras, valles y cerradas, ciervos y buitres, pastores y aldeas que, esperamos, hayáis disfrutado tanto como lo hicimos nosotros. Y seguiremos regresando a estas montañas, porque son muchas las rutas aún por explorar y los caminos que sudar a golpe de pedal.

Se acaba la aventura, pero queda mucho por descubrir

Se acaba la aventura, pero queda mucho por descubrir

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